CEPAZDH

Qué queremos



Objetivo general.

El Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos A,C, tiene como objetivo general “Promover la construcción de una cultura de paz basada en el conocimiento, difusión, defensa y ejercicio de los Derechos Humanos y de la Noviolencia con perspectiva de género e interculturalidad.”



Objetivos específicos.

  • Contribuir en la prevención de la violencia para que las fricciones, diferencias y conflictos entre familias, comunidades y/o grupos se resuelvan mediante el diálogo, el respeto mutuo y la justicia.
  • Promover e impulsar una educación para la defensa de los derechos humanos con una perspectiva de género y de interculturalidad, que posibilite relaciones igualitarias y equitativas.
  • Promover una cultura de denuncia de violaciones a los Derechos Humanos, así como una cultura de combate a la impunidad.
  • Promover una cultura del cuidado de ambiente a través de el fortalecimiento de liderazgos de mujeres y hombres para la gestión integral del agua y su territorio.
  • Promover la defensa integral y estratégica del territorio y los bienes comunes, principalmente el derecho humano al agua.
  • Contribuir en la prevención de la violencia hacia las mujeres , niñas y niños, particularmente, la relacionada al tráfico y trata de personas.


Misión

El Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos A.C. (CEPAZ) se propone contribuir, participar y colaborar en la transformación social para la construcción de una sociedad más justa, equitativa y democrática a través de la promoción de una cultura de Derechos Humanos, la cual entendemos como apropiación por la sociedad de los principios y valores que propicie una convivencia basada en la dignidad de las personas, concretada en la libertad, verdad, justicia, solidaridad y no violencia, que son condiciones indispensables para hacer posible la paz.




Líneas estratégicas.

  • Educación y fortalecimiento de capacidades.
  • Investigación.
  • Incidencia política.
  • Difusión.

Áreas temáticas.

  • Derechos Humanos.
  • Educación para la Paz.
  • Derechos de las mujeres y Violencia de género.
  • Derechos ambientales: Agua, género y ambiente.

 

El derecho al delirio
Eduardo Galeano

 

¿Qué tal si deliramos, por un ratito?
Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia,
para adivinar otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno
que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
la gente no será manejada por el automóvil,
ni será programada por la computadora,
ni será comprada por el supermercado,
ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia,
y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez,
que cometen quienes viven por tener o por ganar,
en vez de vivir por vivir nomás,
como canta el pájaro sin saber que canta
y como juega el niño sin saber que juega;
en ningún país irán presos los muchachos
que se niegan a cumplir el servicio militar,
sino los que quieran cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo,
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que es una virtud,
y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes,
y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto
por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza,
y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio,
porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura,
porque no habrá niños de la calle;
los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos;
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra,
será presidenta de los Estados Unidos de América;
una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental,
porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés,
y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios:
“Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”;
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados,
porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar
y los que se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos
de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza,
hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuanto hayan vivido,
sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses;
pero en este mundo chambón y jodido,
cada noche será vivida como si fuera la última
y cada día como si fuera el primero.